El Creador tiene un diseño anterior a la creación. Hay un diseño celestial que Dios reveló en su Palabra.
Este diseño fue distorsionado, arruinado y deformado por el pecado.
Pero a través de la muerte y resurrección de Jesucristo, todo aquel que cree y vuelve a la comunión con Dios, recibe el poder del Espíritu Santo para restaurar el diseño original en su vida.