La Biblia nos muestra una y otra vez cómo Dios bendice el trabajo de sus hijos, y prospera la obra de sus manos. Podemos revisar la vida de Abraham, Isaac, Jacob, José, etc, y te darás cuenta de que el común denominador es cómo Dios los bendijo, y fueron hombres extremadamente exitosos. Salomón nos exhorta, y nos anima a no comenzar ninguna empresa, sin antes buscar la bendición del Señor. Sin la bendición del Señor, no va a importar cuánto nos esforcemos, todo será en vano. Busca al Señor. Inclúyelo en todos tus planes, en todos tus proyectos. Pídele su dirección, sabiduría, y bendición. Que el Señor te bendiga.