El Rey David quería llevar el Arca del Pacto, que representaba la presencia de Dios, a La Cuidad de David, para convertir a Jerusalén, no solo en la capital política del reino, sino también en la capital religiosa e espiritual. Así Jerusalén, con la presencia de Dios, se convertiría en una Ciudad Santa. Pero se cometió un grave error en el proceso. En vez de seguir las instrucciones dejadas por Dios, de transportar el Arca por los levitas, se trajo el Arca sobre una carreta tirada por bueyes. En el camino, Uza, queriendo prevenir que el Arca cayera al suelo, decidió sujetarla, y Dios lo hirió por su irreverencia. Dios le estaba mandando un mensaje a su pueblo acerca de su santidad. Dios bendice, pero el también pide de nosotros obediencia y santidad. David tuvo miedo de llevar el Arca a su casa, ya que quizás entendió que su vida no estaba 100% en armonía con Dios. Pero 3 meses después lo volvió a intentar. Y esta vez sí se siguieron las instrucciones de Dios al pie de la letra. Traer el Arca fue un evento lleno de gozo, de alabanzas, y de regocijo. Pero Mical, la esposa de David, al verlo danzar y saltar, lo menospreció. El resultado de esto fue un alejamiento de David hacia con ella. Y ella, tiempo después, murió sin tener hijos. Que el Señor nos ayude a comprender su santidad. Respetemos siempre a Dios y a nuestro prójimo. Pero también debemos aprender a regocijarnos y alabar a Dios con gozo y con alegría. Que el Señor te bendiga.