Hola a todas, bienvenidas a un nuevo episodio. Hoy nos acompaña un título que tal vez tú también te has dicho entre suspiros: 'Ya lloré mucho, ¿no?'
A veces sentimos que las lágrimas se vuelven nuestro idioma principal por una temporada. Nos desahogamos, nos duele, sanamos... pero en medio de todo ese proceso, hay una promesa hermosa a la que siempre podemos volver. En Apocalipsis 21:4 se nos recuerda que Dios enjugará toda lágrima de nuestros ojos, y que ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento, ni dolor.
Saber eso no significa que no podamos sentir, sino que hasta en nuestras noches más oscuras, hay un propósito y un consuelo esperándonos. Hoy quiero que hablemos de eso: de soltar el peso, de abrazar nuestro proceso y de recordar que, después de tanto llorar, siempre amanece. Acomódate, ponte cómoda y hablemos de corazón a corazón