Me gusta pensar que soy un ateo equivocado y que todo final no es más que la broma de un Joker que se ríe de la vida como si fuera un dios aburrido, matando las horas de un martes por la tarde mientras espera la llegada de la noche del viernes… y, aun así, sigue siendo la mañana del lunes. Podría ser una semana más, pero desde que sé que tenemos una cita, todo vuelve a cambiar.
Tengo un buen puñado de canciones capaces de convertir cualquier día en fin de semana. Tal vez por eso siempre regreso a buscarte entre los viajeros de esta estación. Y ahí estás, en el andén, esperando para subir a esta vieja locomotora, mientras yo me siento a tu lado para contarte al oído aquello que otros te ocultan.
Déjame llevarte a La Próxima Estación.
¡Soltamos frenos!