Quien vive haciendo el mal se aleja de la luz que Dios ofrece. Las acciones que realizamos en nuestra vida diaria nos acercan o alejan del amor hacia nuestros hermanos. Muchas personas se dejan seducir por las acciones de dolor y muerte, creyendo que el egoísmo traerá alegría a sus vidas. Nada más lejano de la verdad y de la paz.