Para los habitantes de la comunidad rural de San Pablo, en el municipio de Sancti Spíritus, las últimas jornadas del mes de julio se recordarán como la fecha en que una dinámica diferente y contagiosa cambió la vida cotidiana del caserío.
Y bien lo ratifica Aliagne Luna González, una morena de verbo fácil que vive en el vecindario de más de 480 habitantes.
Pasar de una etapa con decenas de contagiados con la Covid-19 a la luz que trae la inmunización con Abdala, en el propio barrio, con el médico y la enfermera de todos estos tiempos y con el empuje de todos es para sentirse estimulado y esperanzado.
Y lo dice con esa certeza de guajira que afinca bien los pies y la mente.
Y lo revela esa cotidianidad que al igual que en San Pablo, los escenarios espirituanos registran.
Bien lo vive el joven galeno Carlos Alberto Rodríguez, a quien le ha tocado desempolvarse pronto del ropaje universitario, para hacer de la práctica médica su día a día entre los habitantes de San Pablo.