Apenas asomaba el amanecer y un fenómeno meteorológico despertó de forma brusca a los habitantes de la comunidad espirituana Entronque de Guasimal.
Un tornado con vientos de entre 115 y 120 kilómetros por hora se ensañó con el techo de más de una treintena de viviendas, derribó árboles, laceró tendidos eléctricos y a más de uno les dejó un susto difícil de olvidar, como le sucedió a Fidel Orellana, poblador del lugar, quien aún no sale del asombro.