Las personas en situación de discapacidad motora, sensorial o síquica tienen la posibilidad de ejecutar sus derechos como cualquier otra, en absoluta igualdad. De ese modo lo consigna el nuevo Código de las Familias. Espirituanas y espirituanos reconocen el carácter inclusivo de esta norma legal que protege los derechos de ese segmento de la población cubana.