La liturgia de las horas extiende a los distintos momentos del día la alabanza y la acción de gracias, así como el recuerdo de los misterios de la salvación, las súplicas y el gusto anticipado de la gloria celeste, que se nos ofrecen en el misterio eucarístico, “centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristina”.
Unamos nuestra voz con la voz de la Iglesia con el canto de los salmos de la Liturgia de las horas para alabar, agradecer, bendecir a nuestro Dios.