Los discípulos habían preguntado acerca de los tiempos, ¿Cuándo deberían ser estas cosas? Cristo no les dio respuesta a eso; pero también preguntaron: ¿Cuál será la señal? Esta pregunta la responde completamente. La profecía respeta primero los eventos cercanos, la destrucción de Jerusalén, el fin de la iglesia y el estado judíos, el llamado de los gentiles y el establecimiento del reino de Cristo en el mundo; pero también mira al juicio general; y hacia el cierre, apunta más particularmente a este último. Lo que Cristo dijo aquí a sus discípulos tendió más a promover la precaución que a satisfacer su curiosidad; más para prepararlos para los eventos que deberían ocurrir, que para dar una idea clara de los eventos. Esta es esa buena comprensión de los tiempos que todos deben codiciar, de ahí inferir lo que Israel debe hacer. Nuestro Salvador advierte a sus discípulos que se mantengan en guardia contra los falsos maestros.