Creo personalmente que muchas veces el Señor no nos eleva a otro nivel porque nosotros mismos no estamos preparados. Cuando Dios quiere llevarnos a otro nivel primero no examina, nos prueba como cuando hacemos un examen para pasar de grado en cualquier especialidad, y Dios por amor, nos prueba y hasta que no aprobemos el examen, no iremos al próximo escalón. No debemos dejar de darle importancia a este tema ya que sabemos que la vida del cristiano va de triunfo en Triunfo y de Gloria en Gloria. Nuestra vida no es común si no que tiene niveles de promoción a través de las pruebas, y cuando no estamos listos y nos esforzamos por buscar nuestro propio éxito, fracazamos grandemente porque no fue un éxito que vino de Dios, no fue una bendición que vino de Dios, pues sus bendiciones no vienen y se van como la espuma, sino que vienen con garantía y sin fecha de expiración. Debemos ser sencibles a los tratos de Dios con nuestro corazón y dejarnos moldear por Él, que cuando venga la prueba mostremos al Padre nuestra confianza depositada totalmente en Él, y seamos obedientes como lo fue Abraham aún sin entenderlo. Solo así podremos estar arriba sin miedo a caer, porque El fue quien nos puso allí, con seguridad en su Palabra que está en Proverbios 10:22: La bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella.