a) Despertar en el ser humano – considerado individual y colectivamente – sus potencialidades latentes, teniendo como meta la transformación de la sociedad en la cual vivimos, caracterizada por la Antí-Vida, en una nueva Sociedad, centrada en la Pró-Vida.
Esta transformación implica cambiar el sistema actual de pensamientos, sentimientos y creencias, o sea el paradigma tradicional, en un nuevo paradigma holístico, espiritualizado y humanista. Esto involucra una
sustitución gradual en el corazón humano del odio por el amor, de la discordia por la armonía, del escepticismo por la fe, del miedo por el coraje, de la agresividad por la paz, de la tristeza por la alegría, de la envidia por la solidaridad, de la mezquindad por la generosidad, de la inseguridad por la confianza, del negativismo por el optimismo, de la infelicidad por la felicidad...