EL AMOR ETERNO DE DIOS
VNPEM NORTE
01 MARZO 2026
En los últimos años ha aumentado la longevidad, las condiciones de la vida han mejorado y el trabajo se ha hecho más fácil. Se ha eliminado o controlado las enfermedades temidas que alguna vez se habían extendido, como la viruela, la poliomielitis y otras plagas. La mecanización (al menos en los países desarrollados) ha eliminado el trabajo penoso y los peligros en muchos empleos, y son máquinas las que ahora ejecutan completamente algunas de las tareas más desgastadoras. Por su puesto, hay, muchos problemas que no se han solucionado, como la guerra, la pobreza, ciertas enfermedades incurables, las preocupaciones ambientales y los nuevos problemas que surgen de la misma tecnología que ayudo a resolver los problemas antiguos. Aun así, la fe de la humanidad en el progreso se mantiene prácticamente inalterada. Muchos creen fervientemente que con suficiente tiempo, ciencia y tecnología, se solucionaran algún día los problemas restantes de la humanidad.
Pero aunque el hombre ha dado grandes pasos para mejorar sus condiciones de vida, el problema más apremiante-aquel ante el cual los otros palidecen- sigue estando infinitamente más allá de su capacidad para resolverlo. Es el mismo asunto insalvable que confronto a Adán y Eva después de la caída; esto es, que todas las personas sin excepción:
Desde que la desobediencia de Adán hundió a la raza humana en el pecado (Romanos 5:12-21) Satanás no ha cesado de promover la mentira de que las personas puedan llegar a Dios por sus propios términos. Esa mentira, aceptada por quienes siguen el camino ancho que lleva a la destrucción (Mateo 7:13), está en el centro de toda religión falsa. Pero la Biblia dice claramente que las personas no regeneradas no pueden salvarse a sí mismas; en términos humanos:
A la luz de esto todos los rituales religiosos, las buenas obras y la reforma propia no pueden solucionar el problema de la muerte espiritual (Efesios 2:8-9). Solo la trasformación radical (2 Corintios 5:17) obrada por Dios en la regeneración puede impartir vida espiritual a quienes están muertos espiritualmente.
A fin de cuentas, la incredulidad que no se arrepiente es el pecado que condena a los pecadores perdidos, porque a menos que confiesen el señorío de Cristo, no se pueden salvar.
¡SOLO EN CRISTO HAY SALVACIÓN!