La actitud vencedora es una actitud que produce éxito.
El lenguaje de la fe, es un lenguaje de buenos pensamientos.
La gracia y el favor están en mí; y una correcta actitud determina a
donde voy a llegar.
La permanencia es una actitud correcta que produce identidad.
La actitud de Dios está dentro de mí. Mi futuro está determinado por un buen presente.