Además de la dimensión física, tangible o terrenal y la dimensión mental (cognitiva + emocional) necesitamos como terapeutas saber acerca de la dimensión espiritual. La práctica de la meditación en cualquiera de sus formatos puede ayudarnos a acceder a esos planos sutiles y dimensiones no tangibles que influyen en el terreno terapéutico... Esto no se enseña en la facultad, porque sería como obligarnos a creer, sin embargo, cuando accedemos a estos niveles de consciencia no hay creencia, sino certeza y es por eso que se aprende de la propia experiencia!