Puerto Rico is often spoken about in the language of solidarity, but history tells a different story. Whether it is the United States or Venezuela, attention toward Puerto Rico has rarely been driven by genuine concern for the island’s well-being. More often, it emerges when Puerto Rico becomes useful politically, strategically, or symbolically.
In moments of crisis, speeches grow louder and flags are raised, yet the underlying reality remains the same: Puerto Rico is treated as a point of leverage, not a priority. This is not about left or right, socialism or capitalism. It is about interests, influence, and control.
Understanding this distinction matters. Because until Puerto Rico is recognized as a people with the right to decide their own future rather than an object in someone else’s geopolitical narrative the cycle will continue.
Puerto Rico suele ser mencionado bajo el lenguaje de la solidaridad, pero la historia muestra otra realidad. Tanto para Estados Unidos como para Venezuela, la atención hacia Puerto Rico rara vez ha estado motivada por una preocupación genuina por el bienestar del pueblo. La mayoría de las veces surge cuando la isla resulta útil — política, estratégica o simbólicamente.
En momentos de crisis, los discursos se intensifican y las banderas se levantan, pero el trasfondo no cambia: Puerto Rico es tratado como una herramienta, no como una prioridad. Esto no se trata de izquierda o derecha, de socialismo o capitalismo. Se trata de intereses, influencia y control.
Entender esta diferencia es fundamental. Porque mientras Puerto Rico no sea reconocido como un pueblo con el derecho a decidir su propio futuro — y no como una pieza dentro de narrativas geopolíticas ajenas — este ciclo continuará.