Los países de Asia Central están intensificando su cooperación para fortalecer el Corredor Medio, una ruta estratégica que conecta China con Europa sin transitar por territorio ruso. Uzbekistán, Turkmenistán y Azerbaiyán lideran este esfuerzo, motivados por el deseo de diversificar sus relaciones comerciales y reducir la dependencia de Moscú en un contexto geopolítico cada vez más complejo.
Este corredor atraviesa Asia Central, cruza el mar Caspio hacia el Cáucaso y continúa hacia Europa, ofreciendo una alternativa viable a las rutas tradicionales dominadas por Rusia. Uzbekistán y Turkmenistán han mejorado su infraestructura ferroviaria y logística, mientras que Azerbaiyán actúa como un puente clave hacia Occidente a través de sus puertos en el mar Caspio.
Además del interés económico, el proyecto refleja un cambio estratégico en la región, que busca mayor autonomía e integración global. Con el apoyo de China y países europeos, el Corredor Medio gana relevancia como una arteria comercial que podría transformar el mapa del comercio euroasiático.
En un contexto de sanciones y tensiones internacionales, este eje ofrece a Asia Central nuevas oportunidades de desarrollo, posicionándola como un nodo clave en el tránsito intercontinental.