El mundo avanza hacia un orden multipolar, donde el poder se distribuye entre múltiples actores, alejándose del dominio occidental. En este contexto, los países del Sur enfrentan desafíos significativos para insertarse: bloqueos, sanciones y dependencia tecnológica limitan su autonomía. Organizaciones como BRICS, UNASUR y CELAC emergen como plataformas clave para la cooperación Sur-Sur, pero enfrentan limitaciones estructurales y divergencias internas.
Paralelamente, la firma del acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea e Indonesia marca un hito económico: se eliminarán más del 98% de los aranceles bilaterales, facilitando el acceso a un mercado combinado de más de 700 millones de personas. Este pacto podría redefinir las cadenas de suministro globales, especialmente en sectores estratégicos como el níquel y las energías limpias. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre el impacto ambiental y la sostenibilidad en el largo plazo. Ambos procesos revelan una geopolítica en transformación.