El programa nuclear de Irán sigue generando preocupación global debido a su potencial dual: uso civil o militar. Según el Acuerdo Nuclear de 2015 (JCPOA), Irán puede enriquecer uranio hasta un 3,67%, suficiente para usos energéticos. Sin embargo, informes recientes del OIEA indican niveles de enriquecimiento cercanos al 60%, lo cual se acerca al umbral del 90% necesario para armas nucleares.
La línea entre el uso pacífico y militar del uranio es delgada. Mientras el enriquecimiento para energía nuclear es legal bajo supervisión internacional, superar ciertos límites sin justificación técnica puede ser un indicio de intenciones bélicas. Las centrifugadoras avanzadas y la acumulación de material fisionable sin transparencia alimentan las sospechas.
La comunidad internacional busca mantener controles estrictos y reactivar el diálogo diplomático para evitar una escalada. Discernir entre un programa civil y uno militar requiere acceso, monitoreo y cooperación constante.