Las relaciones entre Turquía y la Unión Europea han sido complejas y fluctuantes. Aunque Turquía es candidata oficial desde 1999, las tensiones geopolíticas, los temas de derechos humanos y los desacuerdos sobre Chipre han obstaculizado el proceso de adhesión. En un mundo multipolar, Turquía ha adoptado una estrategia autonómica, alejándose parcialmente de Occidente y fortaleciendo sus vínculos con potencias como Rusia, China y países del Golfo, priorizando sus propios intereses regionales. En este contexto, destaca la creciente rivalidad entre Qatar e Israel. Qatar, aliado de Turquía, apoya a grupos islamistas y mantiene una postura crítica hacia Israel, especialmente en el conflicto palestino. En contraste, Israel ha reforzado lazos con países árabes rivales de Qatar, como Emiratos Árabes Unidos. Así, la estrategia autonómica de Turquía y el eje Qatar-Israel reflejan cómo las alianzas tradicionales están siendo redibujadas, en un orden global cada vez más fragmentado y competitivo.