Hoy viajamos al Estadio Mundialista de Seúl, una estructura inspirada en la cometa tradicional coreana que parece flotar sobre el agua.
Hoy revivimos una inauguración que fusionó la paz ancestral con la alta tecnología de la era digital, y el partido que, según los cronistas de la época, fue el "Día que el futbol se volvió loco". Francia, la campeona de todo, contra Senegal, la debutante que no sabía que estaba prohibido soñar.