Ese punto en que luchar por amar te hace sentir ingenuo. Ese punto donde querer se convierte en penitencia, y el corazón sigue queriendo. Esa guerra interna de tener sentimientos. Ese momento en que quisieras no tenerlos. Esa batalla por romper una coraza sabiendo que terminarás siendo objeto de venganza. Donde el dolor pasado de un alma ajena, te hace objetivo de una guerra abierta contra toda persona que saque una sonrisa o una risa de una garganta. Esa extraña sensación de sentir que sentir, es perder por perder. Que querer querer, es morir por salvar. Que estar para alguien, es terminar solo. Ese torpe emocional, que se equivoca al cuidar e intentar rescatar a un posible rescatado que no quiere serlo. Torpe emocional por sentir en tiempos de cuerdos. Por creer en tiempos de necios. Por mirar en tiempos de ciegos. Por besar en tiempos de sequía. Torpe emocional por escuchar al corazòn primero.
Pero no, no cambies por favor.
El problema no eres tú, son ellos. El problema es la cobardía. El problema es que no creen en el amor, pero viven desesperados por tenerlo.
Porque las palabras son para todos, y solo para algunos los hechos.
Porque sentir puede dañar,
pero es patético vivir sin hacerlo.