Nunca pensé tener una sociedad con mi pareja, nunca me imaginé que sería la mejor experiencia de mi vida como emprendedora. No ha sido un camino sencillo, se necesita muchísima comunicación, organización y sobre todo ganas de que funcione, es un “TODO”. Mezclamos familia y negocios, pero también los tenemos bien separados, cada quien se encarga de sus tareas y confiamos en lo que hacemos. ¿Tendrías un negocio con tu pareja?