La alimentación, el dolor, las heces y la orina, la sed y las bebidas, los niveles de energía, la cabeza, cuerpo, cara, tórax, abdomen, extremidades, el sueño, la sudoración, las orejas, ojos y órganos de los sentidos, la sensación de frío o calor, los síntomas mentales, emocionales, sexuales y femeninos o infantiles.