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En algún momento, nos damos cuenta de algo.
Puede ser una afinidad, un sueño o un proyecto de vida, pero entre tantos caminos que la humanidad ha creado, escogemos uno.
No es solo que será agradable; en realidad, a veces no lo es. Lo importante es que se sienta como lo correcto, donde se logrará el máximo de satisfacción, sin importar los esfuerzos y las recompensas temporales, y a la vez otros experimentarán beneficio.
Para muchos es una vocación, pero para otros es la expresión de su Ikigai, una confluencia en la cual la vocación se encuentra con la profesión y corresponden tanto a la misión como la pasión.
Significa que estás viviendo tu dharma, esa energía única que indica que todo lo que hagas alineado a ese estado, será exitoso para ti y otros también serán favorecidos.
Pero no puedes simplemente decir: "desde ahora, solo viviré según mi dharma". No es una película de Bollywood, es algo real que cambiará tu vida por completo, en la medida que realmente abraces el sentido de tu vida, el propósito superior... Son tantos nombres que parecen describir un mismo estado.
El dharma puede estar relacionado con cualquier aspecto de la vida, pero quisiera dar un ejemplo personal, conectado a mi trabajo.
Empecé trabajando en un banco, en contabilidad... Nunca me sentí bien, pero utilicé lo mejor de mi capacidad. Pasé después al TIC, especialmente en el área de programación de sistemas; era como un ¡sueño vuelto realidad! O casi.
Usando el Ikigai como un template para comprender mejor mi dharma, veo lo siguiente:
* Pasión. ¡Check! Era bueno en esa área y la amaba.
* Profesión. A pesar de ser bueno, no me pagaban bien, lo que hacía que saltara de un trabajo a otro por años. ¡NO Check!
* Vocación. Sin duda era lo que el mundo necesitaba de mí y logré realizar muchas cosas para el servicio de otros. ¡Check!
* Misión. El mundo necesitaba y yo amaba, esta era una forma excelente de cumplir con mi dharma... ¡Check!
3 en 4 no está mal, pero la realidad es que tuve que pagar un alto costo por trabajar en esa área. Tuve un dolor de cabeza "eterno", como 24 horas todos los días por muchos años, mucho estrés y un cierto aislamiento. Es el precio de no estar siguiendo realmente tu dharma.
Años después, pasé a otra área de la TIC, en la cual la parte de la profesión del Ikigai fue cumplida: pasé a ganar bien. El dharma se completó y me arrojó unas pistas muy importantes sobre mí mismo.
1. Me gusta servir a otros y estar con otros. En la primera fase del trabajo, me sentía fantástico, pero experimentaba poco contacto con otros; en la segunda fase, en soporte técnico, la conexión con otros se fortaleció.
2. Es fundamental comprender y desarrollar mi pasión, amar lo que hago, pero recibir un ingreso justo. No tanto buscar por riqueza, pero más de lo necesario.
3. Seguir sirviendo a otros es lo que realmente importa, entregándoles herramientas que mejorarán la calidad de su vida.
Eventualmente, pasé a la capacitación (un retroceso, pero un paso necesario a la siguiente etapa), consultoría de empresas y coaching, alineando mi vida con mi vocación de servicio y voluntariado. Hoy, puedo hablar que vivo mi dharma plenamente, al menos hasta el punto que un ser humano pueda hacerlo.
En la medida que vivamos en esta "zona de Ikigai", la vida nos arrojará constante satisfacción, sin importar los problemas que aparezcan.
¿Qué te parece? Siento que pueda ser la solución para la crisis paradigmática del trabajo que ha hecho que miles, tal vez millones de personas estén trabajando insatisfechas y sin posibilidades de cambios efectivos en el horizonte.
#dharma #Ikigai #vocación #profesión #misión #pasión #TIC #PropósitoSuperior #SentidodeVida #satisfacción #paradigma #trabajo #ParadigmadelTrabajo
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By Marcelo BulkEn algún momento, nos damos cuenta de algo.
Puede ser una afinidad, un sueño o un proyecto de vida, pero entre tantos caminos que la humanidad ha creado, escogemos uno.
No es solo que será agradable; en realidad, a veces no lo es. Lo importante es que se sienta como lo correcto, donde se logrará el máximo de satisfacción, sin importar los esfuerzos y las recompensas temporales, y a la vez otros experimentarán beneficio.
Para muchos es una vocación, pero para otros es la expresión de su Ikigai, una confluencia en la cual la vocación se encuentra con la profesión y corresponden tanto a la misión como la pasión.
Significa que estás viviendo tu dharma, esa energía única que indica que todo lo que hagas alineado a ese estado, será exitoso para ti y otros también serán favorecidos.
Pero no puedes simplemente decir: "desde ahora, solo viviré según mi dharma". No es una película de Bollywood, es algo real que cambiará tu vida por completo, en la medida que realmente abraces el sentido de tu vida, el propósito superior... Son tantos nombres que parecen describir un mismo estado.
El dharma puede estar relacionado con cualquier aspecto de la vida, pero quisiera dar un ejemplo personal, conectado a mi trabajo.
Empecé trabajando en un banco, en contabilidad... Nunca me sentí bien, pero utilicé lo mejor de mi capacidad. Pasé después al TIC, especialmente en el área de programación de sistemas; era como un ¡sueño vuelto realidad! O casi.
Usando el Ikigai como un template para comprender mejor mi dharma, veo lo siguiente:
* Pasión. ¡Check! Era bueno en esa área y la amaba.
* Profesión. A pesar de ser bueno, no me pagaban bien, lo que hacía que saltara de un trabajo a otro por años. ¡NO Check!
* Vocación. Sin duda era lo que el mundo necesitaba de mí y logré realizar muchas cosas para el servicio de otros. ¡Check!
* Misión. El mundo necesitaba y yo amaba, esta era una forma excelente de cumplir con mi dharma... ¡Check!
3 en 4 no está mal, pero la realidad es que tuve que pagar un alto costo por trabajar en esa área. Tuve un dolor de cabeza "eterno", como 24 horas todos los días por muchos años, mucho estrés y un cierto aislamiento. Es el precio de no estar siguiendo realmente tu dharma.
Años después, pasé a otra área de la TIC, en la cual la parte de la profesión del Ikigai fue cumplida: pasé a ganar bien. El dharma se completó y me arrojó unas pistas muy importantes sobre mí mismo.
1. Me gusta servir a otros y estar con otros. En la primera fase del trabajo, me sentía fantástico, pero experimentaba poco contacto con otros; en la segunda fase, en soporte técnico, la conexión con otros se fortaleció.
2. Es fundamental comprender y desarrollar mi pasión, amar lo que hago, pero recibir un ingreso justo. No tanto buscar por riqueza, pero más de lo necesario.
3. Seguir sirviendo a otros es lo que realmente importa, entregándoles herramientas que mejorarán la calidad de su vida.
Eventualmente, pasé a la capacitación (un retroceso, pero un paso necesario a la siguiente etapa), consultoría de empresas y coaching, alineando mi vida con mi vocación de servicio y voluntariado. Hoy, puedo hablar que vivo mi dharma plenamente, al menos hasta el punto que un ser humano pueda hacerlo.
En la medida que vivamos en esta "zona de Ikigai", la vida nos arrojará constante satisfacción, sin importar los problemas que aparezcan.
¿Qué te parece? Siento que pueda ser la solución para la crisis paradigmática del trabajo que ha hecho que miles, tal vez millones de personas estén trabajando insatisfechas y sin posibilidades de cambios efectivos en el horizonte.
#dharma #Ikigai #vocación #profesión #misión #pasión #TIC #PropósitoSuperior #SentidodeVida #satisfacción #paradigma #trabajo #ParadigmadelTrabajo
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