"SE NOS HA CONVENCIDO GASTAR EL DINERO QUE NO TENEMOS, EN COSAS QUE NO NECESITAMOS, PARA GENERAR IMPRESIONES TEMPORALES EN PERSONAS QUE NO DEBERÍAN IMPORTARNOS." Está famosa frase es atribuida al periodista norteamericano Émile Henri Gauvreau.
En un mundo donde la satisfacción inmediata se ha covertido en la norma, las empresas y sus campañas de Publicidad aprovechan al máximo éste hecho. Con propaganda como estas: Compra estas pastillas ahora mismo y veras resultados en una semana. Teniendo este nuevo televisor serás la envidia de tus Amigos. A qué esperas aprovecha las rebajas y ahorra. Terminamos creyendonos que las compras nos darán aquello que nos hace falta, sin embargo, lo que nos aportan es un efecto de felicidad efímero. No sólo nosotros y nuestro bolsillo paga las consecuencias del shopping masivo, sino también nuestro planeta.
Las empresas producen más productos de los que necesitamos, y aquellos que no se venden pasan de moda y como consecuencia, ese producto que ya no es "trendy" termina en algún basurero gigantesco, los cuales cada vez nos roban más espacios preciados de nuestro planeta, que pueden ser usados por ejemplo para la siembra de árboles.
El Consumo consciente es estar despierto y no dejarte persuadir tan fácilmente por la publicidad que te dice, que sino tienes el nuevo móvil de moda, no eres tan apetecible. Es entender que nuestras compras y en consecuencia nuestra basura son nuestra responsabilidad. Sería bueno que antes de comprar algo tomaramos como hábito analizar lo siguiente: Qué estamos comprando, a quiénes le compramos, para qué y por qué compramos. Y a dónde terminarán esos productos cuando ya no los necesitemos.