El fallecimiento del santo padre Francisco no solo ha conmovido al pueblo cristiano, sino a muchos alrededor del mundo. Su llamado a que la Iglesia está convocada a la fraternidad y a la solidaridad con todo ser humano, sin importar religión, cultura, origen o creencias; y su pedido de no descartar al pobre y al migrante, a cuidar de la Casa Común es reconocido como uno de sus mayores legados. ¿Qué nos deja el Papa Francisco? ¿Cuánto de ello tendrá continuidad? ¿Cuál es nuestra responsabilidad ahora de continuar construyendo puentes de unidad, particularmente con los más necesitados, los excluidos y los marginados? ¿Qué podemos esperar de los procesos que lleva la Iglesia?