El Occidente colectivo está mostrando todas sus caras: la guerrerista, que siembra muerte en Ucrania, aparte de otros conflictos activos en el mundo, y su brazo armado, la OTAN, que defiende los intereses de EEUU ante su inminente caída de hegemón. Y mientras Ucrania reivindica ataques terroristas, la ONU mira para otro lado.