Mientras el presidente de Rusia, Vladímir Putin, visita las regiones en conflicto de Jersón y Lugansk, los ministros de Defensa de Rusia y China siguen demostrando la cada vez más afianzada y estrecha colaboración militar entre Moscú y Pekín, y el canciller de Rusia, Serguéi Lavrov, visita Brasil. Desde la Casa Blanca, brota la impotencia.