La trayectoria de Sadio MANÉ, figura clave del fútbol en la última década, surgió en Bambali, una aldea de Senegal sin electricidad ni referentes deportivos. “Mi sueño era ser futbolista, pero mi familia odiaba el fútbol”, confesó MANÉ en una charla con Rio Ferdinand difundida por YouTube (Rio Ferdinand Presents).
Desde pequeño, su pasión por el balón estuvo enfrentada a la oposición de su madre: “Mi mamá, para ella, jugar al fútbol era perder el tiempo porque nadie había tenido éxito en el pueblo”.
A los 16 años, MANÉ escapó de casa rumbo a Dakar, la capital, impulsado por su determinación y con dinero prestado. “Fue un gran riesgo, nunca había salido de mi aldea”, recordó.
Tras una breve etapa en una academia local, MANÉ firmó su primer contrato profesional en Francia. “Llegué a Francia el 5 de enero de 2011, pleno invierno. El frío era insoportable, nunca lo olvidaré”, contó entre risas. La adaptación fue compleja: idioma, cultura y una lesión que lo mantuvo fuera de las canchas durante seis meses pusieron a prueba su resiliencia.
En el Metz, Pierre Boubi, segundo capitán del equipo, se convirtió en un apoyo esencial. “Siempre me aconsejaba, me decía que no driblara tanto”, recordó MANÉ, quien se ganó un lugar en el primer equipo gracias a la disciplina y la autoexigencia.
“A las seis de la mañana salía a correr solo, nadie me veía. Siempre escuché que si quieres ser el mejor, tienes que hacer más que los demás”, explicó.
Su llegada a Europa implicó un aprendizaje táctico fundamental. En el Red Bull Salzburgo, bajo Ralf Rangnick y Roger Schmidt, Mané reconoció sus carencias: “Tenía talento y potencia, pero tácticamente sufría mucho. Schmidt me decía: ‘Tienes algo especial, pero hay que enseñarte lo que necesita el equipo’”.
Esa etapa resultó decisiva y atrajo la atención de Jürgen Klopp, entonces en el Borussia Dortmund. “Klopp quiso llevarme a Dortmund, pero no se dio. Cuando llegó a Liverpool, retomó el contacto”, relató.
Antes de recalar en Anfield, MANÉ estuvo cerca de fichar por el Manchester United. “Van Gaal me llamó y me dijo que quería que fuera a Manchester. Pero le pregunté: ‘¿Dónde voy a jugar? Ya tienen a Depay, Rooney, Di María, Van Persie…’. No me convenció su respuesta”, explicó.