Nació en Languedoc, Francia, en 1310. Hizo sus estudios universitarios y entró de monje benedictino. Fue superior de los principales conventos de su comunidad y como tenía especiales cualidades para la diplomacia los Sumos Pontífices que vivieron en Avignon lo emplearon como Nuncio o embajador en varias partes. Cuando estaba de Nuncio en Nápoles llegó la noticia de que había muerto el Papa Inocencio VI y San Urbano fue elegido su sucesor. No era ni obispo ni cardenal. En sólo un día fue consagrado obispo, y coronado como Papa.