Posiblemente sea la mártir más antigua de la Iglesia, (perteneciente al s .I). Ya en el Nuevo Testamento aparecen los nombres de Prisca y Priscila. En alguna ocasión agradece el apóstol San Pablo la entereza de alguna de ellas que puso en peligro su vida por defenderle. Nacida en Roma, pertenecía a una familia ilustre. A los 13 años, en tiempos de Claudio, es arrestada al ser descubierta como cristiana. El juez, al verla tan niña, piensa que es fácil convencerla para que se convierta y apostate. Pero ella, con suavidad y firmeza, afirma: “Yo sólo soy de Jesucristo”. Ante la negativa de la joven, es conducida a la cárcel para que medite su decisión y ver si se retracta y termina al fin apostatando de su fe.