¿Qué tiene que ver el evangelio con la política? ¿Cuál debería ser el papel de los cristianos en la sociedad? ¿Es posible participar en la vida pública sin caer en la polarización ni tratar de imponer nuestras convicciones?
En este episodio conversamos sobre Discípulos y ciudadanos, un libro nacido de un programa formativo de tres años desarrollado dentro del Verano GBU. A través de la Biblia, la historia de la Iglesia y la práctica política, el proyecto busca ayudarnos a pensar en nuestra participación en la sociedad como discípulos de Jesús.
Hablamos de cómo el cristianismo transformó el Imperio romano no mediante la conquista del poder, sino cambiando las relaciones entre las personas; de la dignidad de todo ser humano por ser hecho a imagen de Dios; de la tensión bíblica entre respetar las instituciones y desconfiar de su capacidad para traer el Reino; y de figuras como Daniel, Ester, Nehemías o William Wilberforce.
La conversación plantea también un reto especialmente relevante en una sociedad polarizada: los cristianos estamos llamados a participar, construir puentes y ser agentes de reconciliación y bendición. Una participación que comienza mucho antes de depositar un voto: en nuestro trabajo, nuestros barrios, la cultura, las asociaciones y los movimientos ciudadanos.
Jerusalén nunca será Babilonia y Babilonia nunca será Jerusalén. Pero Jerusalén está llamada a estar presente en Babilonia, buscando activamente el bien de la ciudad a la que ha sido enviada.
Porque si Jesús es Señor de todo, la política —desde las pequeñas relaciones cotidianas hasta las instituciones— no queda fuera de su señorío.