“Mas ellos le obligaron a quedarse diciendo: Quédate con nosotros.” - comparte la hospitalidad de nuestro hogar. Como él no parecía aceptar la invitación, insistieron: “Quédate con nosotros. Porque se hace tarde, y el día ya ha declinado.” Jesús accedió a este ruego y “entró, pues, a quedarse con ellos.”
El Rey del universo amablemente aceptó la hospitalidad de este humilde hogar.
Si los discípulos no hubiesen insistido en su invitación, no habrían sabido que su compañero de viaje era el Señor resucitado. Si no hubieran insistido en que aceptara su hospitalidad, los dos discípulos habrían perdido la bendición que luego recibieron.