Todos tenemos el derecho a quejarnos, aunque hay algunas personas que se han convertido en quejicas profesionales. Son como ese Calimero de nuestra infancia, gritando "es una injusticia". ¿Nos convertimos en personas un poco insoportables cuando sólo vemos lo negativo? Si somos de las que nos quejamos sólo por cosas importantes, nos horroriza tener que llamar a los servicios de atención al cliente por teléfono, especialmente a grandes compañías de suministros como telefonía, energía, etc. A veces, nos da la sensación de estar hablando con alguien de otro planeta que no entiende nuestra lengua. ¿Era mejor antes, cuando las quejas se hacían en persona? Como mínimo, no podían colgarte el teléfono, no? Nos preguntamos también ¿cuáles son las quejas más habituales? y ¿somos una sociedad instalada en la queja, especialmente gracias a las redes sociales, las reseñas online, Whatsapp y el resto de apps digitales? Por último, ¿qué pensáis? ¿la queja es un desahogo, una catarsis o una forma de sentir poder? ¿Te animas a pasar un buen rato con nosotras?