Cuando creemos que la vida debe ser como a nosotros nos parece mejor, nos frustramos y hasta podemos sentirnos defraudados por Dios. Pero Dios no defrauda a nadie que tiene a Cristo en su corazón, pues él es el fundamento de nuestra fe. Con él no tambalearemos ni seremos defraudados. Porque en Cristo, Dios está cerca. Cristo es Emanuel, Dios con nosotros.