En algún momento, la sombra de la depresión se asienta en nosotros. Para unos, es un circulo vicioso, la roca que te hunde al nadar, una respiración acelerada y un latido que no percibes. Es aquél sentimiento con el cual 300 millones de personas en el mundo están familiarizadas. En la historia de hoy, Dios tomó de la mano a Diego y usando esos mismos pensamientos tormentosos, le hizo darle un nuevo valor a la vida, su familia y su relación con Él.