El coronavirus nos está poniendo a prueba, amenazando nuestra capacidad de reaccionar en forma adulta, seria, respetuosa y compasiva. Muchos dudan de quién tiene realmente puesta la corona. ¿Será que Cristo Rey, coronado por su propio Padre celestial, sigue teniendo control sobre el mundo? ¿Será que este virus destruirá más que otras pandemias? ¿Será que mi familia y yo seremos víctimas de esta nueva enfermedad?