Todos los homenajes en los pabellones con videos, camisetas, dejar correr los relojes de posesión, ovaciones; y la decisión de nuestro villano, Adam Silver, de seguir el show aunque muchos de los jugadores no estaban en la capacidad emocional de competir. Aunque a la vez vimos la revolución de los guards que lo admiraban, encabezada por Lillard que promedió 46 y consiguió su primer triple-doble.