Lo tuvo en su mano el Valladolid... Pero se le escapó en el 93;. Cuando todo parecía visto para
sentencia, Murillo enganchó un remate para batir a Roberto y salvar los muebles en Balaídos.
Porque ese gol hace que el conjunto gallego alcance los 30 puntos, selle media permanencia y
ponga el descenso al rojo vivo: ahora mismo sale el Valladolid y cae el Alavés, resultado de un
triple empate a 22 puntos con el Eibar.
El partido fue tosco e insípido. Los golpes predominaron en una guerra con más imprecisiones
que calidad. Había mucho miedo al error y eso generaba una dictadura de lo táctico, clásica de
estas 'finales' de zona baja donde manda el orden por encima de la locura. Sólo Orellana, tras
recoger un rechace de Rubén Blanco, pudo romper el enorme iceberg de hielo.
Necesitaba reanimación el Celta, que pocos minutos antes se había topado con la cruceta en un
zurdazo de Aspas. Y a salvarlo, en el último minuto, llegó Murillo. El Valladolid lo hizo todo bien
durante 93 minutos, pero el partido duró 94'. El punto es oro para el Celta, que alcanza los 30
puntos y agarra con firmeza la permanencia (con tres victorias más estará virtualmente salvado).
El Pucela sale del fuego y mete al Alavés. El descenso está que arde.