Una fecha, la del 31 de octubre, a caballo entre la propuesta por May y la que otros líderes europeos, como el presidente del Consejo, entendían adecuada de hasta un año.
Pero, en cualquier caso, un nuevo espacio para que la primera ministra trabaje para alcanzar el consenso en su Parlamento y trate de desenmarañar el complejo escenario político al que desde este jueves vuelve a tener que enfrentarse.