Vanina Hauser, quien integra una agrupación denominada Docentes en Lucha, explicó por qué están a favor de la suspensión.
Desde el comienzo de la pandemia por COVID-19, el debate sobre presencialidad sí o no, se ha mantenido a lo largo de este largo año. Con la reanudación de las clases, el último 8 de marzo, la discusión fue incrementándose de forma proporcional al aumento de casos positivos registrados en la provincia.
“Se ha instalado que las escuelas son seguras, pero los datos de la realidad indican otras cosas distintas a las que se muestran desde algunos escritorios o medios. Creemos que la escuela presencial es esencial y que los chicos estén ahí, Pero que los chicos y docentes asistan en estas condiciones es sumamente riesgoso”, indicó Vanina Hauser, referente de Docentes en Lucha.
Respondió a aquellos que los definen como poco laboriosos, asegurando que el trabajo desde sus domicilios implica un desgaste muy importante. “Estamos completamente al servicio de nuestro trabajo, pérdida de honorarios y demás. Es un trabajo doble y más exigente”, afirmó.
El pedido de suspensión que promueven está argumentado en un informe de la Comunidad Científica Internacional: “No lo decimos los docentes, lo dice un estudio en más de 600 países al indicar que las medidas no farmacéuticas muestran que las escuelas son la segunda opción más relevante después de los encuentros sociales. Está comprobado que reduce más del 60% los contagios”, dijo.
La solicitud de los profesores no sólo se basa en la posibilidad de contagios, sino en las formas en que los jóvenes asisten a las clases y el stress que los afecta: “A partir que empezaron a bajar las temperaturas, uno ve situaciones muy feas, que a uno le da pena. Están pasando frío, están encapuchados y estamos con las ventanas abiertas para la ventilación y por eso pedimos la suspensión de las actividades”, apuntó.
Insistió en que no hay garantías sanitarias en los espacios educativos y la mejor forma de regresar a la presencialidad sería con la mayor cantidad de la población vacunada, con docentes inoculados, una vez que mejoren las condiciones climáticas.
Por último, se diferenciaron de UTELPa al no sentirse representados por la propuesta del gremio: “Esto que planteé hace un rato sobre lo que podía llegar a venir, no fue tenido en cuenta y se acompañó la disposición de iniciar las clases. No nos oyeron, hicieron caso omiso y la realidad demuestra otra cosa”, cerró.