¡Difícil! Clint Eastwood se retira, Pedro Sánchez no. El Guapo, hasta el infinito y más allá. Sí, el seguro de vida de Perro Sanxe, ‘el One’, es Abascal. La casita, el confesionario, la trama, la cloaca, el pisito, el empujón, la nariz rota, la Plaça de la Mare de Déu. Paquita la de Mónaco, Leire y Haaland. Carisma y tirria. Dos Españas, dos relatos. Florentino, Riquelme. Y nosotros, ¡la periferia!
Juanfran, ¿eres capaz de ver el aguilucho y Lo Rat Penat en menos de 30 segundos? Semana de toreros y espontáneos: el salto de la rana. Feijóo —“ofrezco decencia y elecciones”— decepciona. Again. Trump, ante la amenaza de un nuevo Vietnam y las elecciones de noviembre, le chilla a Netanyahu: “Estás jodidamente loco”. Què li diu el mort al degollat? Leonor se tira en paracaídas.
Juanfran, ¡al ataque! ¡Es que los sindicalistas van provocando! Rovira —la ilustración negra— y Mazón —el impugnador del Ventorro— me bloquean al president. Juanfran es un falso llaurador, un tiburón atrapado dentro de Paco Martínez Soria. Juanfran, mucho bla, bla, bla…, ¡si yo nunca he roto un plato! ¡Sí, mante! Pero Juanfran —en verdad, en verdad os digo— está curtido en fajarse con mafiosos, dulces e inofensivas abuelitas y traficantes de tierras raras, drones y voluntades. El president del Partit Popular del País Valencià no baja al cara a cara de la negociación con los huelguistas —poca broma, vergonya, dignitat!— porque se juega su permanencia y futuro. Aznar prefiere a María José Catalá. ¡El Mediterráneo hierve!
¿Cómo elegir un buen melón? Bueno, suena Unai Sordo. Sin Mónica Oltra no hay tu tía. Barcala, alcalde por la gracia de Vox, dos años sin fumar, rompió su voto de silencio para soltar: “No contesto”. ¡Ja estem en Fogueres! El dominio del fuego, deshielo glacial. Valencians, alacantins, levantinos, ¡Arcaya dimissió! Letizia de blanco, Charlene de azul, por el jardín. Estampida de caballos en Roma. ¡Milagro! Los obispos españoles —siempre más a la derecha— vuelven a creer en Dios: Leo Messi, por supuesto. “Dios nos coja confesados”, León XIV. ¡Que me quede como estoy! ¡Difícil!