ecologista nº123
Resurge de nuevo el discurso nuclear en un contexto internacional bélico. Por ello, volvemos a decir NO a las nucleares y denunciamos los grandes intereses económicos que esconde la industria nuclear.
Paca Blanco. Área de Energía y Clima de Ecologistas en Acción. Enrique Quintanilla. Área de Antiglobalización, Paz y Solidaridad de Ecologistas en Acción.
ace años que la industria nuclear invierte importantes esfuerzos en la propaganda de su peligroso modelo de negocio. Un resurgir de la amenaza nuclear se ha recrudecido con contundencia con la vuelta a los discursos bélicos, las guerras y los genocidios que continúan en el planeta. Habitualmente hemos tratado el tema de la energía nuclear y de las armas nucleares de forma separada. Es verdad que durante mucho tiempo esto tenía sentido, pero ahora estamos viviendo la necesidad de hacerlo de forma conjunta, por eso este artículo y la serie de charlas y debates que estamos realizando desde Ecologistas en Acción y otros colectivos.
Resurgen las mentiras pronucleares
En los últimos meses esa batalla se ha recrudecido en España, el inevitable fin de las nucleares españolas es cada vez más evidente. No nos hacen falta centrales nucleares que ni son verdes, ni limpias, ni necesarias, ni baratas. El ciclo nuclear tiene una huella de carbono mayor que las renovables, ya que emiten CO2, en todo el proceso, minería, transporte, gestión de residuos.
Desgraciadamente, el motivo final del cierre es económico, la nuclear es más cara y con mayores riesgos que sus competidoras, las renovables. En concreto, en nuestro territorio donde el envejecimiento de las centrales obligaría a importantes y demasiado caras medidas de mejora para parchear la degradación de las mismas: una millonada en reparaciones y seguridad que no les sale a cuenta. A esta inversión se suma la dependencia de las tecnologías francesas y americanas, así como, la dependencia del uranio ruso que no augura un buen final para la ciudadanía.
Como ya sucediese con Garoña, el oportunismo nuclear de la derecha española está abonando el caldo de cultivo para que las grandes eléctricas del país lloren para lucrarse un poco más. La auténtica ‘pela’ de estas empresas no tiene que ver con mantener una actividad que les sale demasiado cara, sino en rebajar impuestos como la tasa por su basura, conocida como la tasa Enresa. Una tasa que según las eléctricas propietarias de las centrales no les sale rentable y necesitan incrementar los beneficios, aunque eso suponga que sea, de nuevo, toda la ciudadanía la que pague por la gestión de más de 10.000 toneladas de residuos que han generado, en contra de una opinión pública mayoritariamente antinuclear. Al final, su actitud, con la energía nuclear y en otras, es trincar cuanto más mejor, bien sea de los gobiernos o bien sea vendiendo las industrias tóxicas al nuevo oligopolio digital a través de los centros de datos.
La batalla por cerrar Almaraz y todas las demás
Según el calendario, que las empresas eléctricas pactaron con ellas mismas y con la exministra Teresa Ribera, la primera central nuclear que se cerrará es Almaraz I, que se apagará en noviembre de 2027 y un año después su segundo reactor. Sin embargo, como ocurrirá en el resto de los emplazamientos nucleares, el peligro radiactivo persistirá, ya que los residuos de alta actividad generados por la central se almacenarán en contenedores monstruosos en los terrenos de esta.
Todo ello, con la esperanza de que en 2073 exista una «solución menos mala» que, según el 7º Plan General de Residuos Nucleares, es un cementerio nuclear en profundidad (AGP). Ecologistas en Acción lleva décadas exigiendo un cierre nuclear inmediato ante los riesgos de esta energía. Prueba de ello son las toneladas de residuos radiactivos para los que no existe una solución. Para el movimiento antinuclear es evidente que no se pueden seguir generando y almacenando residuos nucleares, menos aún mediante unos contenedores que son un objetivo militar y terrorista, a los que solo les falta una diana en su techo.
Con la intención de frenar la propaganda nuclear y exigir el cierre nuclear el pasado 12 de marzo, en conmemoración del devastador accidente nuclear en Fukushima el 11 de marzo de 2011, Ecologistas en Acción lanzó su campaña antinuclear con la proyección de «SOS. El síndrome de San Onofre»: El legado nuclear, un documental dirigido por James Heddle, Mary Beth Brangan y Morgan Peterson. La proyección tuvo lugar en La Maliciosa, Madrid, seguida de un interesante turno de preguntas y respuestas con Mary Beth Brangan, productora y codirectora, y Morgan Peterson, codirectora y montadora, en el que se compartieron las preocupaciones del panorama nuclear global así como los esfuerzos antinucleares en EE UU y en España. Entre otras, la película presenta la negligente actuación en el diseño de los contenedores y el cementerio nuclear de la empresa Holtec, la misma que ha recibido un contrato millonario para la fabricación de los contenedores de los residuos nucleares en España.
El rearme nuclear de la UE
En estos tiempos en los que desde la Unión Europea y la mayoría de los gobiernos nos «proponen» movilizar hasta 800.000 millones de euros para su plan de Rearme y obligar a que todos los países incrementen de forman considerable lo que destinan a gasto militar, también las amenazas y riesgo del uso de las armas nucleares está presente ahora. Algunos ejemplos: en marzo, Francia plantó desplegar armas nucleares para proteger a la UE. Recientemente, Trump ha propuesto a Zelenski quedarse con las centrales nucleares ucranianas para garantizar su seguridad. También en marzo, Rusia ha vuelto a lanzar ataques, causando muertos en Zaporiyia, donde está la central nuclear más grande de Europa.
En el mundo solamente hay nueve países que poseen armas nucleares, pero el peligro de que cualquiera de ellos las pueda utilizar es tan grande que no podemos dejar de denunciar su existencia.
Nos parece muy importante mostrar la implicación de la banca en la financiación de las empresas que desarrollan armamento nuclear. Es muy esclarecedor consultar el informe publicado por la organización Don´t Bank on the Bomb 1. A un gran coste: Las empresas que construyen armas nucleares y sus financiadores donde detalla que, entre enero de 2022 y agosto de 2024, 260 instituciones financieras mantuvieron relaciones significativas de financiación o inversión con fabricantes de armas nucleares.
En la última Junta de Accionistas del banco BBVA la campaña Banca Armada2 ha publicado que este banco ha destinado 2.906 millones de dólares a empresas implicadas en el desarrollo y modernización del armamento nuclear. En breve, se celebrará la Junta del Banco Santander y ya sabemos que ha invertido 4.527 millones de dólares.
Siempre nos gusta acabar con alternativas y aunque ante las armas nucleares hay pocas, porque en una guerra o ante una explosión de una central nuclear no se puede hacer mucho, más que trabajar antes por la Paz, defender el dialogo y la negociación y la aplicación de Tratados Internacionales.
En 2007 se constituyó la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN) que recibió en 2017 el Premio Nobel de la Paz.
El 22 de enero de 2021 entró en vigor el TPAN Tratado por la Prohibición de las Armas Nucleares, al conseguir la ratificación necesaria de 50 países. En la actualidad, 94 países lo han firmado. España, junto a los países de la OTAN, no lo ha firmado. Ni siquiera asiste como observadora a las Asambleas que se celebran anualmente y a las que sistemáticamente se le invita. Con tratados como este se consiguió abolir las minas terrestres, las bombas de racimo y se supone las armas químicas y biológicas, lo que demuestra que tenemos que luchar para que los países se adhieran y lo cumplan.
En 2023 se creó la Alianza por el Desarme Nuclear3que en la actualidad está formada por 64 entidades, «con el objetivo de lograr que el Gobierno de España se adhiera al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN) y, a su vez, sensibilizar a la población sobre los riesgos de este tipo de armamento y la necesidad urgente de su abolición». En esta Alianza también se puede participar a nivel individual.
De igual forma se puede boicotear a los bancos que invierten en empresas armamentísticas y pasarse a la banca ética. Animamos a luchar y manifestarnos contra las centrales y las armas nucleares. ¡Energía nuclear: ni civil ni militar!
https://www.dontbankonthebomb.comhttps://bancaarmada.org/eshttps://desarmenuclear.org/11 Capitalidad y el vaivén del tren – I
Riesgo para la salud por la quema de rastrojos en la Vega de Granada