El panel especialistas internacionales de ENTSO-E (la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad) reparte culpas y ofrece recomendaciones para evitar que vuelca a suceder.
l pasado 28 de abril de 2025, a las 12:33, los sistemas eléctricos de España y Portugal sufrieron el incidente más grave e inédito registrado en la red europea en las últimas dos décadas. Tras meses de investigación, el panel de 47 especialistas internacionales de ENTSO-E (la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad) ha emitido este viernes su informe final, calificando el suceso como algo «sin precedentes» debido a diversos factores donde todos los actores implicados (Red Eléctrica, empresas y reguladores) tuvieron parte de responsabilidad.
A diferencia de los apagones convencionales, causados habitualmente por una caída de tensión ante un exceso de demanda, el colapso ibérico fue provocado por un fenómeno inverso y complejo: un incremento descontrolado y rápido del voltaje que la infraestructura no pudo contener.
Anatomía del colapso: factores en cadena
La investigación concluye que el apagón no tuvo una causa única, sino que fue el resultado de una «combinación de múltiples factores que interactuaron entre sí». El informe identifica como elementos críticos las oscilaciones de potencia, brechas en el control de la tensión y la potencia reactiva, y disparidades en las prácticas de regulación entre los distintos operadores.
Todo comenzó con una serie de oscilaciones forzadas observadas alrededor de las 12:05 en el sur de España. A pesar de las contramedidas iniciales para mitigarlas, el sistema entró en una fase de inestabilidad. El informe –de 472 páginas– destaca que el escenario previo al incidente ya era delicado: la capacidad de generación convencional online se encontraba en mínimos históricos y se habían detectado fluctuaciones severas de tensión en los días anteriores (16, 22 y 24 de abril) que no llegaron a corregirse del todo.
El papel de las renovables y el ‘vacío’ regulatorio
Uno de los puntos más debatidos ha sido el comportamiento de la generación renovable. El informe de ENTSO-E aclara que el apagón no se debió a un exceso de energías renovables, como muchos se apresuraron a decir, sino a una limitación en su gestión. En el momento del incidente, la normativa vigente impedía que las plantas renovables participaran activamente en el control dinámico de la tensión del sistema.
Al producirse el rápido aumento del voltaje, las plantas de generación —especialmente las renovables— operaron con un factor de potencia fijo y no pudieron reaccionar a los cambios. Esto provocó una «cascada de desconexiones» por sobrevoltaje: las plantas se apagaron automáticamente para proteger sus equipos, lo que agravó el desequilibrio, provocó una caída de la frecuencia y, finalmente, la pérdida de sincronización con el resto de la red europea. La interconexión con Francia se desacopló por completo a las 12:33, dejando a la península en un ‘cero’ eléctrico.
Impacto social y restauración
El impacto fue masivo y paralizó la actividad en ambos países. En España, Renfe detuvo todos sus trenes, dejando a unos 35.000 pasajeros varados. El aeropuerto de Madrid-Barajas quedó sin suministro y los servicios de telecomunicaciones sufrieron una caída drástica, con el tráfico de internet desplomándose hasta el 17% de su uso normal. En Portugal, la red de pagos electrónicos y los servicios básicos quedaron inoperativos, obligando a los hospitales a depender de generadores de emergencia.
La recuperación fue un proceso complejo coordinado por Red Eléctrica (España), REN (Portugal) y RTE (Francia). Aunque el 99,95% de la demanda se restableció a las 07:00 del día siguiente, los trabajos técnicos se prolongaron hasta la tarde del 29 de abril.
Desde REE han salido al paso con un comunicado este mismo viernes donde defienden su gestión, asegurando que no fallaron y que el informe europeo ratifica las causas ya identificadas por el operador español en junio de 2024. Según la compañía, el documento evidencia que no existe ninguna conducta atribuible al operador que condujera al apagón, señalando en su lugar que el sistema cumplía con todos los criterios de seguridad normativos. REE destaca que el incidente fue provocado por causas externas raíz, como desconexiones incorrectas de generación y un comportamiento de la generación convencional en el control de tensiones que no alcanzó los mínimos requeridos por la normativa vigente en ese momento.
Recomendaciones para un sistema más resiliente
El panel de especialistas de ENTSO-E subraya que este «apagón de alto voltaje» es un aviso sobre la necesidad de adaptar los marcos regulatorios a la nueva realidad energética. Entre las recomendaciones principales destacan:
Fortalecer el control dinámico de tensión: permitir que todas las fuentes de generación, incluidas las renovables, contribuyan a la estabilidad de la red.Mejorar la monitorización: implementar herramientas de observación del comportamiento del sistema en tiempo real para detectar oscilaciones de forma temprana.Coordinación europea: incrementar el intercambio de datos entre los operadores de transporte (TSO) y distribución (DSO) para evitar que incidentes locales escalen a nivel sistémico.La recién publicada LEGAM representa un grave retroceso ambiental
Denuncian podas «salvajes» en árboles en plena floración del barrio de Cervantes