Integral de la Movilidad Sostenible del Ayuntamiento de Granada
Respecto a la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) la adecuación a otras normativas (Artículo 131. Implantación de la ZBE y coherencia con los instrumentos de planificación) nos hace temer que siempre haya una excusa para relajar la implementación de la norma, sobre todo en los aspectos más polémicos, ya que siempre habría alguna discordancia con respecto a los instrumentos municipales de planificación urbana estratégica y normativa de calidad del aire y de acción contra el ruido, así como con las medidas adoptadas por el Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) o planteadas en el Plan de Transporte Metropolitano del Área de Granada, se relajará.
El diseño de esta ZBE se basa en una de las posibilidades que permite el Real Decreto que la regula: impedir el paso a automóviles privados en función de la etiqueta ambiental y de dónde se pague el IVTM. En este caso, hasta la próxima evaluación de su funcionamiento, se impedirá el paso a los automóviles privados que no pagan el IVTM en Granada y no tienen ninguna etiqueta ambiental. Es decir, afecta a un porcentaje muy, muy, reducido de automóviles privados que vienen de fuera de la capital. Y es posible que en la próxima revisión de la ZBE (2028) la restricción de paso alcance a los de etiqueta C, y así en adelante.
Todo esto, además, con la alternativa del aparcamiento disuasorio (como si ya no se estuviera utilizando) y el aparcamiento en rotación (zona azul), ambos perjudiciales. En definitiva, es un claro modelo que, en principio, no va a cambiar nada. Y, quizá, más adelante, obligará el cambio de automóvil (para quien pueda cambiarlo).
Pero no solo eso, sino que aquellos que tengan automóviles con etiquetas «verdes» podrán campar a sus anchas por la ciudad, independientemente de dónde pague el IVTM. Es decir, en realidad, es un modelo que no sirve para conseguir los objetivos establecidos en el Real Decreto que regula las ZBE:
seguridad vial,mejorar el espacio público,mejorar la calidad del aire yreducir el uso del automóvil privado.Sin embargo, este modelo no es el único posible, según el Real Decreto. Se puede seguir el modelo de Pontevedra, que ha demostrado reducir el uso del automóvil privado y la siniestralidad vial, así como ha mejorado el espacio público y la calidad del aire. Este modelo no impide la circulación a ningún tipo de vehículo, tenga la etiqueta que tenga y pague el IVTM donde lo pague. Nadie puede quejarse por falta de «libertad para circular«. Lo que no hay son aparcamientos disponibles. Esto significa que, por un lado, si no hay donde dejar el automóvil privado no se usa para ir a ese lugar. Y, en segundo lugar, se permite llevar una nevera hasta donde lo necesites y descargarla. Es decir, te quitas de un plumazo la inmensa cantidad de excepciones imposibles de controlar.
Dicho de otro modo, los aparcamientos públicos existentes para residentes y los aparcamientos en superficie de la ciudad serían solo para residentes (zona verde) y no para todos los que vienen a diario del área metropolitana. De este modo, las medidas a aplicar serían sustituir zonas de aparcamiento por vegetación o adaptarlos como vías para bicicletas y VMP, eliminar aparcamientos de motocicletas en el centro de la ciudad, generar super manzanas en todos los barrios con calles de prioridad peatonal y red de carril bus y mejora de la eficacia del transporte público colectivo interurbano.
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