as reservas marinas de interés pesquero (RMIP) son una de las figuras de conservación más exitosas del Estado español. Están diseñadas para compatibilizar la protección de ecosistemas —como las praderas de Posidonia oceanica y los fondos coralígenos— con la pesca sostenible. En su interior aumenta la biomasa de especies comerciales, crecen las tallas medias y se recupera la biodiversidad. Este “efecto reserva” nutre con huevos y alevines otras zonas permite la pesca en zonas cercanas.
Pero este éxito descansa sobre dos pilares: la vigilancia efectiva y el seguimiento científico. Sin ellos, las reservas se desmoronan. Y eso es exactamente lo que está ocurriendo. En el último año, la financiación en todas las reservas marinas se ha recortado sistemáticamente, lo cual se ha traducido en una reducción drástica de los servicios de vigilancia en reservas marinas que cuentan con décadas de antigüedad, como los de las Islas Columbretes o la isla de Tabarca, con el pretexto de la modernización tecnológica de la flota pesquera profesional, que tendrá lugar en torno a 2030.
En este contexto, Ecologistas en Acción denuncia que la principal amenaza en las reservas no es la pesca profesional regulada, sino el furtivismo, especialmente la pesca submarina ilegal nocturna, que puede acabar con los grandes reproductores en cuestión de horas. Sin vigilancia presencial —nocturna y en fines de semana—, los pescadores furtivos actúan con impunidad. Y aunque la mejora tecnológica puede ayudar con el seguimiento de la actividad pesquera profesional, no sustituye la capacidad de respuesta y disuasión del personal profesional sobre el terreno, ni protege a los meros de los arpones ilegales. En este sentido, más de 250 investigadores/as han alertado sobre el papel irremplazable de la vigilancia humana.
Un ejemplo de ello es la Reserva Marina de Tabarca, donde casi cuatro décadas de protección han servido para recuperar poblaciones de meros, cigarras o doradas, y conservar praderas de Posidonia oceanica, a la par que mantener el modo de vida de pesca tradicional y artesanal. Sin embargo, este éxito reconocido internacionalmente está ahora en riesgo.
Las Administraciones como la Dirección General de Ordenación Pesquera y Acuicultura del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación llenan hoy la prensa con sus comunicados de buenas intenciones y compromisos con la conservación. Sin embargo, la realidad habla de recortes, despidos y desprotección. Es paradójico y profundamente preocupante. ¿Estamos dispuestas a tirar décadas de trabajo a cambio de un modelo evidentemente tecno optimista?.
Más vigilancia, seguimiento científico y conservación
Para revertir esta situación y favorecer la autonomía económica y política de las comunidades pesqueras así como la conservación de los ecosistemas marinos, Ecologistas en Acción propone las siguientes medidas:
Rechazo a toda ley ómnibus europea que reduzca la ambición socioambiental de las directivas Hábitats, Aves, las Estrategias Marinas y la Política Pesquera Común.Implementación efectiva del artículo 17 de la PPC para un reparto de derechos de pesca basado en criterios ambientales y sociales, no solo económicos, a través de un RD de gestión pesquera verdaderamente ambicioso.Implementación total de la Ley de Pesca española (Ley 5/2023 de Pesca Sostenible e Investigación Pesquera) para alcanzar una pesca más social y sostenible.Recuperación inmediata de los servicios de vigilancia en la reserva marina de interés pesquero con presencia diaria, nocturna y en fines de semana.Aumento de la financiación para vigilancia, seguimiento científico y conservación marina, revirtiendo los recortes en las reservas del Mediterráneo español.Coherencia política: no se puede defender la sostenibilidad y al mismo tiempo recortar los medios que la garantizan.