Ecologistas en Acción condena los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel contra Irán y denuncia que constituyen una nueva violación del derecho internacional. Consideramos que esta ofensiva militar se produce en un contexto de ruptura de los espacios multilaterales, cristalizado en una disputa geopolítica por la hegemonía en la región y el control de los recursos energéticos, y advertimos de los graves riesgos que implica para la humanidad y la naturaleza.
En un momento en el que la comunidad internacional debería estar planificando el abandono progresivo de los combustibles fósiles de forma rápida, justa y definitiva, la clase dirigente de EE UU continúa recurriendo a la guerra para tratar de frenar su declive como superpotencia, sostener el dólar como divisa internacional y asegurar el control de estos recursos. Por eso, hacemos también un llamamiento a una coalición de países para que en la próxima cumbre de Santa Marta (Colombia) apruebe una hoja de ruta vinculante para poner fin a los combustibles fósiles.
Sostenemos que este tipo de conflictos están estrechamente ligados al modelo económico capitalista basado en la extracción intensiva de petróleo, gas y carbón causante de la emergencia climática global. También señalamos que estas operaciones buscan perpetuar el dominio y el colonialismo en la región de los intereses estadounidenses e israelíes, eliminando cualquier posibilidad real de emancipación de los pueblos.
Recordamos que, desde el final de la Segunda Guerra Mundial, EE UU ha tratado de dotar de una apariencia de legalidad a sus crímenes de guerra —como en Irak o Afganistám— mediante instituciones y marcos internacionales. Sin embargo, Ecologistas en Acción afirmamos que los bombardeos contra Irán, al igual que las agresiones militares en Venezuela y Nigeria o el genocidio en Palestina, muestran una tendencia creciente hacia la utilización directa del brutalismo, la destrucción y el poder de la muerte como instrumentos de política exterior.
Ecologistas en Acción también criticamos las declaraciones del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, que han hecho referencia al concepto histórico del «Destino Manifiesto». Esta doctrina, surgida en el siglo XIX para justificar la expansión territorial y el dominio capitalista de EE UU se utilizó para legitimar la colonización del país norteamericano y el genocidio de pueblos originarios, y consideramos preocupante su recuperación en el discurso político actual.
Solidaridad con el pueblo iraní
Ecologistas en Acción expresamos nuestraa solidaridad con el pueblo iraní y condenamos firmemente la brutal represión que el régimen de ese país ha llevado a cabo contra su población en los últimos años, con miles de detenciones y ejecuciones extrajudiciales por participar en protestas contra el Gobierno y con el aumento del uso de la pena de muerte.
Sin embargo, consideramos que el ataque estadounidense e israelí no responde en absoluto a una pretendida defensa de los derechos humanos o de la democracia en Irán. Señalamos la contradicción flagrante entre los argumentos utilizados por la Casa Blanca para justificar la intervención militar con el fin de «neutralizar las actividades malignas de Irán», destruir a un régimen «enfermo y siniestro dirigido por terroristas» y provocar una «caída del régimen», por un lado, y las alianzas estratégicas que mantienen los países occidentales con diversos regímenes autoritarios.
Recordemos, entre otros, los acuerdos económicos y militares con monarquías del Golfo como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Quatar y Bahréin o Siria, donde los derechos de las mujeres y las libertades políticas son inexistentes. También criticamos la normalización de estas relaciones en ámbitos como el deporte profesional. Varios equipos y competiciones deportivas españolas, especialmente de fútbol, mantienen patrocinios con empresas o instituciones vinculadas a estos Estados.
En el caso de Israel, la justificación del ataque por la falta de libertad del pueblo iraní es aún menos creíble, después de estar llevando a cabo un genocidio en Gaza y violando sistemáticamente los derechos humanos de la población palestina durante décadas.
Por otro lado, la guerra acarrea más sufrimiento para la población civil; un ejemplo es el reciente ataque contra la escuela primaria de Minab, en el sur de Irán, que según la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha causado la muerte de entre 165 y 180 niñas. Al contrario, no origina democracia y libertades sino más violencia, pobreza y opresión, como se ha comprobado en otros países de la región, como Irak o Siria.
Sobre la respuesta de la OTAN y de la UE
Nos cuestionamos la respuesta institucional de la mayoría de los Estados miembros de la UE y de la OTAN, así como de la Comisión Europea. Creemos que las instituciones europeas han respaldado o tolerado la intervención militar y han defendido un cambio de régimen en Irán sin mandato comunitario ni internacional.
En este sentido, Ecologistas en Acción expresamos nuestra preocupación por la posición de los gobiernos de Francia y Alemania, a los que reprochamos no exigir un cese de hostilidades inmediato y priorizar, en cambio, estrategias y medidas basadas en la disuasión nuclear y apoyándose en el belicismo de Estados Unidos y la OTAN. Advertimos de que los planteamientos del gobierno de Francia —de no dudar en utilizar su arsenal nuclear contra China y Rusia— incrementan los riesgos de una escalada bélica internacional.
Para nosotros, el conflicto forma parte de una pugna entre grandes potencias por el control de recursos energéticos cada vez más escasos.El actual modelo de producción y consumo basado en la expansión constante del uso de combustibles fósiles es incompatible con los límites ecológicos del planeta.
Asimismo, advertimos del riesgo que supone bombardear instalaciones nucleares, debido a las posibles consecuencias ambientales y humanitarias.
Ante esta situación, Ecologistas en Acción hacemos un llamamiento a la movilización de la sociedad civil contra la guerra y reclamamos al Gobierno español el desarme, una política de paz y seguridad no militarizada, el desmantelamiento de las bases militares de Rota y Morón y, alternativamente, la ruptura de los acuerdos que ceden su uso al ejército estadounidense, así como la salida de la OTAN.
Esta intervención militar supone una grave agresión que no solo afecta a un país concreto, sino que pone en riesgo el propio orden internacional al imponer la ley del más fuerte sobre la lógica, la moral y la legalidad.
Ecologistas en Acción recordamos que las guerras provocan un sufrimiento humano incalculable y una devastación ambiental de enormes dimensiones. Los conflictos armados destruyen vidas, territorios, ecosistemas, infraestructuras básicas y comprometen durante décadas las condiciones de vida de las poblaciones afectadas.
Cuando las grandes potencias actúan fuera de cualquier marco legal, el mensaje que se lanza al mundo es devastador: que la fuerza militar puede sustituir al derecho y que la violencia puede imponerse sin consecuencias. Este camino solo conduce a una mayor inestabilidad global y a un peligro creciente para la humanidad y el planeta.
Somos una organización ecopacifista y compartimos el sentimiento mayoritario de la sociedad española: las guerras no son la solución. Por ello exigimos el cese inmediato de las acciones militares, vengan de donde vengan, y la apuesta decidida por la diplomacia, la cooperación y el respeto al derecho internacional.
Asimismo, consideramos imprescindible que estado español abandone alianzas militares de carácter belicista como la OTAN y apueste por una política internacional basada en la paz, la neutralidad, la justicia entre los pueblos y la defensa del planeta.
Frente a la lógica de la guerra, defendemos la lógica de la vida, la paz y la legalidad internacional.
Por último, reiteramos la necesidad de que se cumpla la orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional contra el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por presuntos crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad.
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