En el mundo miles de personas mueren a diario debido a alguna infección de transmisión sexual (ITS). La carencia de medicamentos, servicios para el tratamiento de los diagnósticos, la atención especializada, los costos de las consultas y la no promoción para la salud quebrantan lo que podría convertirse en una lucha justa por la humanidad. Como consecuencia, incrementan los índices de infestación, y las complejidades evolucionan más que las soluciones.